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sábado, 7 de abril de 2012

Antonio Mingote (1919-2012)

Se nos fue otro de los grandes. Antonio Mingote nos deja noventa y tantos años de sus dibujos, publicando sus chistes a diario, ininterrumpidamente, durante cincuenta y tantos de ellos. Mingote nos enseñó el camino de la perseverancia y el trabajo por encima de todo. De una pluma incansable movida por el humilde ingenio de su mente.

Mingote fue un genio de la tira cómica, del humor a diario. El humor supeditado a la actualidad, a veces tan difícil. A menudo es obvio saber sobre qué hay que hablar, pero hacerlo con ingenio es otra cuestión. Aquí, ironiza sobre los atascos de su ciudad adoptiva, Madrid, al mismo tiempo que ridiculiza la estupidez de los aficionados a los platillos volantes:


Mingote admitía odiar el chiste político. Su humor era mucho más sutil y casi siempre obviaba las ideologías  para llegar a un nivel mucho más profundo, donde otros no sabían llegar. La parte fácil es criticar al partido tal o al partido cual ante un tema de actualidad, pero Mingote era capaz de caricaturizar a la sociedad y poner en evidencia sus incoherencias de una forma no ya divertida, sino deliciosamente amable, incapaz de ofender o incomodar:


Le daba igual hablar de una cosa que de otra. Era un sublime dibujante de obituarios, por ejemplo, algunos tan conmovedores que a uno le dejaban perplejo por su aparente sencillez. Yo, por mi propia formación, siempre me he sentido bastante indiferente hacia la política, y me maravillaba cómo Mingote podía dibujar sobre ciencia llegando a ser tan incisivo y astuto como se puede ser con otros temas más triviales:

Sobre todo, Mingote era grandioso manejando conceptos, algo que marca la diferencia entre un mero historietista y un auténtico genio. Era capaz de transmitir, con cuatro líneas, lo que muchos no son capaces de expresar en cientos de páginas. Su libro "Hombre Solo", plagado de viñetas sin palabras, es una fabulosa muestra de su capacidad creativa y su talento a la hora de crear imágenes que trascendían lo obvio, que engañaban por su sencillez y que descubrían un mundo de sensaciones al lector. Y, como muestra de este talento, os dejo una imagen que siempre me impresionó por sus contrastes, su expresividad, su comicidad y al mismo tiempo desgarradora crueldad:


Y me despido en mi humilde homenaje al genio de Antonio Mingote con una antiquísima viñeta suya, pero aún de actualidad. Me gustaría decir que era tan bueno que sus dibujos son intemporales, pero creo que en este caso sucede que este país ha sido siempre así de chapucero, y siempre lo será...


¡Hasta siempre, maestro!

1 comentario:

JL Meana dijo...

Muy buen post, emocionante homenaje al Maestro Mingote.